Balneario Maule

Uno de los grandes atractivos que posee la comuna de Coronel es su condición de ciudad costera. El territorio comunal (continental) cuenta con aproximadamente 22 kilómetros de costa hacia el Océano Pacífico, en los cuales destacan algunos de sus balnearios. Uno de ellos corresponde al balneario de Maule.
Se accede a través de la principal arteria urbana de Coronel, calle Manuel Montt, para luego tomar hacia el poniente la Avenida Héroes de la Concepción o también conocida como Camino a Schwager. El balneario se encuentra frente al hermoso Barrio Maule, urbanización construida a finales del siglo XIX por la propia empresa carbonífera, destinada para el alojamiento de los ingenieros y los altos operarios de la mina. En él se pueden observar bonitos inmuebles de estilo inglés, que reflejan el esplendor de lo que fue la vida en ese sector cuando la minería se encontraba en su mayor apogeo. El lugar representa hoy una de las zonas patrimoniales más importantes en la historia del carbón en Chile.
El balneario posee una longitud aproximada de 2 kilómetros. Uno de los principales atractivos de esta playa es la hermosura que otorgan sus arenas negras y grises, algo que se da en muy pocas partes del mundo y que genera gran asombro entre los turistas extranjeros. Es raro encontrar playas de arenas negras, ya que sólo se encuentran en zonas donde existe la presencia de volcanes. Sin embargo, este es un caso muy particular, ya que el color de sus arenas es producto de sedimentos volcánicos que el Río Bio Bio transporta a lo largo de sus 300 kilómetros, desde la Cordillera de los Andes hacia el Océano Pacífico. Este increible fenómeno de la naturaleza le otorga a la costa coronelina una belleza rara y especial, que la hace de gran interés para los visitantes.
Si bien la playa no es apta para el baño por la peligrosidad de su oleaje, es visitada durante todo el año por sus notables condiciones para la práctica del Surf, así como también es considerado por los expertos como uno de los mejores lugares de la intercomuna para la pesca de orilla y la pesca recreativa, en donde cada año se organizan campeonatos que mantienen viva esta actividad. Durante la época estival, este pequeño balneario de libre acceso reune un afluente de público medio que no sobrepasa las 500 personas. Sin embargo, el lugar es preferido por sus visitantes por su inigualable tranquilidad, ya sea para el deleite del paisaje o baños de sol.
Muchos quienes la visitan no saben de la rara estructura de piedra que se encuentra al pie de la playa (foto). Creen que es una especie de escultura o un antiguo emisario. Pero no, se trata de las ruinas de uno de los primeros chiflones mineros construido por don Federico Schwager a mediados del siglo XIX. La estructura corresponde al punto de entrada a la mina, conocido en aquel entonces como el Chiflón N° 4, el cual se sumergía unos 16 metros de profundidad para luego avanzar por cerca de un kilómetro y medio hacia el interior del mar en forma subterránea. Toda esta hazaña fue gracias al ingenio de los visionarios industriales de la época, quienes pusieron todo su esfuerzo y los alcances de la tecnologia para extraer carbón en tierra de nadie.
Algunos de los lugares cercanos para ver y visitar están: el Monumento Histórico Cabrias del Pique Arenas Blancas, el Chiflón N° 4, los roqueríos conocidos como “el baño de las monjas”, el humedal Boca Maule, el antiguo Club Social Maule (hoy club de campo de la Caja de Compensación 18 de Septiembre) y una pequeña oferta gastronómica en la Caleta de pescadores de Maule.
Fuente: Departamento de Asesoría Urbana. | Fotografía: Alfredo Boettiger. www.panoramio.cl

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